El Manzano: Historia Sanmartiniana, desarrollo turístico estratégico.

Cuesta creer que apenas 8 años atrás, el Manzano era un lugar mencionado y frecuentado apenas cada 17 de agosto, para recordar y homenajear al Gral. San Martín.

Claro está que para los valletanos siempre tuvo un enorme significado histórico y afectivo, elegido para pasar momentos con la familia reunida en torno a un asado, o unos mates en alguno de los dos o tres campings con que contaba el lugar.

Poco valorado por los gobiernos departamentales, con una mirada acotada, lo condenaron al estancamiento por años y años.

Hizo falta la visión estratégica de un gobierno que quisiera mirar más allá de lo que puede verse a simple vista para que, en menos de una década, ese lugar amado por los valletanos se convierta en un páramo de ensueño para turistas de todo el mundo.

Hoy no asombra recorrer nuestro Manzano y escuchar voces que se expresan en diferentes idiomas. Encontrar turistas de todas partes del mundo, disfrutando con indisimulado placer de cada uno de sus espacios, es habitual.

De eso se trata. De la visión de un equipo que supo descubrir su potencial, dirigir la gestión a su desarrollo, y convertirlo en un lugar maravilloso. Con una agenda permanente de actividades, espectáculos artísticos, patios de artesanos, oferta gastronómica, para que los visitantes disfruten y los valletanos nos llenemos de orgullo. “Es nuestro Manzano”.

Porque las montañas estuvieron siempre, los arroyos, el entorno natural único. Pero para dotar de la infraestructura, el valor agregado, y los servicios que exige el turismo, hizo falta la decisión política de un gobierno con visión estratégica.

Desde el kilómetro cero de Tunuyán, por Calle Pellegrini, recorriendo la Ruta 89, cada metro hasta llegar al Manzano, tiene una intervención inteligente. Cientos de pequeños emprendedores, prestadores turísticos, o grandes emprendimientos dan muestra de un desarrollo armónico y virtuoso.

Manzano Histórico. Orgullo de Tunuyán. Con una profunda historia que hoy es puesta en su justo valor, pero que aún tiene un gran potencial para ofrecer.  

Sandra Bracamonte – Profesora de Geografía e Historia