Achicar la desigualdad no la participación

  • Por: Juani Jofré

La aparición de Difonso en varios medios provinciales con su (vieja) propuesta de reducir la participación legislativa, me hace reflotar otra también vieja propuesta: reducir la brecha que nos hace desiguales.

Difonso se escuda en “achicar el gasto político” cuando en realidad lo que se conseguiría sería el gran sueño conservador de la provincia: restringir la participación, hacer que haya menos voces, menos reparto del poder político, menos posibilidades de que las minorías cuenten con representantes políticos.

Lo que yo propongo lo escuché de un tío alfonsinista, que también lo había escuchado de otras personas antes: regular constitucionalmente la escala de sueldos, haciendo que el mayor cargo gane 10 sueldos mínimos (y si es posible menos), haciendo que desaparezcan los sueldos y jubilaciones privilegiadas en el Estado.

En nuestra Provincia, hay cerca de 500 funcionarios que ganan más que el Gobernador.

Nuestro vecino país (Chile) reclama por la desigualdad en que viven, ya que por ejemplo, una carrera universitaria le cuesta a un ciudadano 20 años de endeudamiento, y equivale a  lo que  gana un legislador en pocos meses.

La salida no es con demagogia conservadora como propone Difonso, la salida es con valentía transformadora que ataque al corazón de nuestros problemas.

El sueño conservador de Mendoza idealiza el achique del Estado, porque se garantizaría lo que pasaba en la Provincia a comienzos del Siglo XX, que solo varones y de familias terratenientes podían acceder a cargos políticos. De esa forma, desaparecerán de los concejos deliberantes y de la Legislatura la voz de quienes provienen del sindicalismo, de organizaciones sociales, de las escuelas o barrios, comerciantes o pequeños productores, entre otros, sin mencionar a expresiones de izquierda o referencias estudiantiles o del movimiento feminista.

Tal vez lo que busque la propuesta de Difonso sea disminuir la función de control que tienen los órganos legislativos, que suele resultar molesto para algunos Intendentes o Gobernadores acostumbrados a no contestar pedidos de Informe o no hacer públicas algunas informaciones.

La democracia debe ir cada vez más hacia incluir, respetar y representar la diversidad de miradas, propuestas y posiciones. No podemos seguir pensando en restringir y retroceder.

Celebro que Difonso esté proponiendo temas que hagan necesario reformar la Constitución de Mendoza, donde deberíamos fijar derechos de trabajadores/as, participación de todos los Departamentos en la Legislatura, restricciones al uso del agua, acceso a la tierra, y a mi modo de ver, y el de mi tío alfonsinista, una escala máxima de salarios que no supere los 10 sueldos mínimos desde el sueldo básico hasta el de máxima jerarquía.

Hoy, en Departamentos chicos como el nuestro (San Carlos), hay distritos que difícilmente son escuchados y a los que les cuesta mucho tener representantes políticos. Con la propuesta de Difonso (y de los conservadores) esto se profundizaría en lugar de mejorar.

Ampliar la participación hace mejor a las sociedades, al igual que achicar las brechas de desigualdad. El sentido contrario solo nos aleja y enfrenta como ciudadanos, porque al restringir la participación política, las salidas son por fuera y muchas veces (lamentablemente) cercanas a la violencia.

  • El autor es Profesor en Ciencias de la Educación y Referente del Frente de Todos