Un chico de Luján tenía que hacer una tarea “con lo que tenga en casa” y lo que hizo conmovió a todos

Luciano junto a su hermanito menor crearon ésta obra de arte con lo que tenían en casa, y el resultado emocionó a todos.

Luciano tiene 11 años y vive en un asentamiento de Agrelo, en Luján de Cuyo. Por la cuarentena total sigue estudiando desde casa, aunque sin conexión a Internet ni computadora, sin cartulinas ni acuarelas, y lo que hizo emocionó a la profesora.

La consigna de la maestra de artes plásticas fue amplia: “Hacer una obra con lo que tengas en tu casa”. la recibieron todos los alumnos de sexto año de la Escuela General Espejo, en Luján de Cuyo.

En el asentamiento precario de Agrelo, las tareas en plena cuarentena llegan por mensajes de texto: no hay conexión a internet para poder seguir la educación a través del aula virtual.

Luciano, de 11 años, es uno de los tantos alumnos que sigue de manera responsable cada indicación que le dan sus profesores. Lo hace con esfuerzo y dedicación. Él quiere estudiar.

“Hay que hacer una obra de arte”, indicó la docente. Pero en su humilde hogar no hay cartulina de colores, ni marcadores, goma para pegar ni revistas para recortar, acuarelas o brillantina.

Con la ayuda de su hermano menor de tan solo cuatro años salió al patio de su casa. ¿Qué materiales podía usar para hacer la tarea? Frente a sus ojos había arena, barro, ladrillos, algunas ramitas sueltas. ¡Eso iba a usar!.

Con toda su imaginación puso manos a la obra y dio vida a un enorme dinosaurio. Usó tierra, mezclada con agua para delimitar el cuerpo del animal, unos palitos en reemplazo de las garras y los dientes, el color estuvo presente de la mano del polvo de ladrillo que sirvió para las espinas del lomo.

El toque final, la firma. Con los palitos restantes firmó la obra.

Su padres tomaron una foto y se la enviaron a Claudia Arabena, la maestra de artes plásticas encargada de dirigir las clases.

“Me da una satisfacción enorme rescatar esos trabajos de los chicos, que a pesar del entorno, tienen ganas de seguir adelante. Eso valoriza mucho más su obra”, dijo conmovida.

Arabena resaltó el compromiso de la familia en un contexto de pandemia, sin recursos digitales, para que sus hijos sigan estudiando.

“En la zona tenemos una villa muy grande y ha sido difícil para ellos. Las mamás le ponen mucha garra: acompañan, cargan crédito en los teléfonos para enviar las tareas. Ver los resultados me pone muy contenta”, explicó .

Los alumnos reciben cada quince días actividades para entretenerlos, estimularlos y reforzar su deber con la formación.

La Escuela General Espejo de Agrelo tiene más de 100 años, y mantiene un fuerte vínculo con la comunidad de bajos recursos. Uno de los proyectos educativos que desenvuelven está ligado al cuidado del agua, tema muy importante para todos los mendocinos. Una iniciativa con impacto social y ambiental.

Fuente: Infobae