Un Angel Para Tu Soledad

por Redacción

Los enigmas detrás de la cultura metafórica de Los Redondos, jamás dejan de sorprender.

Existe un viejo proverbio Chino que reza: “el aleteo de las alas de una mariposa se puede sentir al otro lado del mundo”. La metáfora explica que un pequeño cambio puede provocar grandes resultados. Una causa minúscula podría generar efectos enormes.
Imaginen dos mundos posibles idénticos, con una única diferencia: en sólo uno de esos mundos aparece una simple mariposa aleteando. A largo plazo el mundo con la mariposa y el mundo sin la mariposa probablemente acabarán siendo muy diferentes. O como también explican los sabios chinos: “el aleteo de una mariposa en Hong Kong puede desatar una tormenta en Nueva York”.
El “efecto mariposa” -así se llama el concepto- es estudiado por la física a través de la “teoría del caos”. Hay una película del mismo nombre muy entretenida, en la que el personaje vuelve en el tiempo, modifica algunas cosas de su pasado, provocando una alteración del futuro. Y también un capítulo de Los Simpsons en el que Homero viaja a la prehistoria gracias a una tostadora “radioactiva”: sin querer mata un mosquito, lo que provoca un estrepitoso cambio en el presente.

Y ustedes se preguntarán “a qué viene tanta intro”, y qué carajo tiene que ver con Los Redondos. Ahí va: imaginemos que somos nosotros los que viajamos en el tiempo. Un buen destino sería la década del ochenta, para poder concurrir a un show de Patricio Rey en Stud Free. Mientras caminamos hacia el pub, sin querer pisamos una cucaracha. Este hecho intrascendente y algo asqueroso, siguiendo los preceptos de la teoría del caos, podría provocar algún cambio inesperado en el futuro. Salimos del show emocionados, con ganas de más. Decidimos saltar en el tiempo hacia la década del noventa. El destino elegido es la cancha de Racing. Es el año 1998 y esa noche tocan Los Redondos. Arriba del escenario un Skay endemoniado acaricia su guitarra. Vos conoces ese riff. El Indio toma el micrófono y canta:
“Ya sufriste cosas mejores que éstas y vas a andar esta ruta cuando anochezca”. A tu alrededor el público delira y entre gritos acompañan la voz de Solari.

“Ángel de la soledad, y de la desolación
preso de tu ilusión
con lo mejor y lo peor
vas a bailar, a bailar…”

Entre risas miras a tu alrededor buscando un cómplice, pero nadie se dio cuenta que el Indio le pifió a la letra. “A cualquiera le puede pasar”, pensas, y seguís hipnotizado por el show.

“Es tan simple así (no podes elegir)
por supuesto no siempre así resulta bien
(vas atado con doble cordel)
simulando como el mejor
que no querés jugar así tan envenenado”

¡El Indio de nuevo se equivocó! Sin embargo a tu alrededor nadie parece darse cuenta. De hecho todos cantaron la estrofa con el mismo error. No entendes nada.
Cuando termina el show decidís volver al presente. Lo primero que haces cuando llegas a tu casa es agarrar el librito de “Lobo suelto – Cordero atado” para leer la letra. O quizás entrás en el video que subió Redondos Subtitulados. En todos lados la canción coincide con lo que cantó Solari en Racing. Ahí comprendes que no fue tu memoria lo que te traicionó, sino el efecto mariposa: un hecho tan simple e intrascendente como haber pisado una cucaracha, en un mundo caótico y complejo, cambió para siempre una parte del futuro: en este caso fue la letra de “Un ángel para tu soledad”, y quizá también el color de las medias de un pastor de Tanzania.

Epílogo:
En febrero de 2015 el Indio nos permitió conocer los bocetos originales de muchas de sus canciones. En la exposición que organizó la Biblioteca Nacional descubrimos que en sus comienzos “Un ángel para tu soledad” se llamaba en realidad “Un ángel para la soledad”, y que la letra era bastante diferente a la que posteriormente se grabó:

Ya sufriste cosas mejores que éstas
y vas a andar esta ruta cuando anochezca.
Tu esqueleto te trajo hasta aquí
con un cuerpo hambriento y veloz
y aquí ¡gracias a Dios!
uno no cree en lo que oye.

Ángel de la soledad
preso de tu ilusión
con lo mejor y lo peor
vas a bailar, a bailar…

Es tan simple así
(no podés elegir).
Por supuesto no siempre así resulta bien.
(vas atado con doble cordel)
Simulando como el mejor
que no querés jugar así
tan envenenado.

Alguna vez, quizá, se te va la mano
y las llamas invaden tu cuerpo
y caes en manos del ángel de la soledad
y él ¡gracias a Dios!
tampoco cree en lo que oye.
El ángel no cree.


Video online (grabado en un mundo con la cucaracha viva)

Por Crauchuk, Marlene