La producción primaria no es tenida en cuenta a la hora de diseñar políticas vitivinícolas

Así lo expresó el presidente de la Cámara de Comercio, Industria, Agricultura y Turismo de Tunuyán, Diego Stortini.

El presidente de la Cámara de Comercio de Tunuyán Diego Stortini en diálogo con el programa “Con Estilo Propio” de Radio Libertad se refirió a la reunión que mantuvieron funcionarios del Gobierno provincial, técnicos del Gobierno Nacional y representantes de los industriales, bodegueros y exportadores vitivinícolas.

Tras el encuentro se anunciaron una serie de medidas que para el representante de los productores no tendrán efecto sobre la producción primaria.

El joven dirigente explicó que “nunca vamos a desalentar cualquier acción que emprendan colegas de otras instituciones con el gobierno cuando se pretende estimular la producción, la industria y las exportaciones, sin embargo muchas veces los que nos toca representar los territorios, la producción primaria no siempre estamos representados, por ejemplo en esa reunión no estuvimos representados” aseguró sin disimular la molestia que eso le provoca.

Stortini anunció que ésta semana, la Cámara de Tunuyán convocó a una reunión de la Federación de Cámaras Vitivinícolas, que preside Hilda Vallereti, quien estaba en esa reunión en Casa de Gobierno, para alertarla de que muchos de nosotros no nos sentimos correctamente representados”.

En éste sentido el dirigente aclaró que “los productores no estamos en la vereda de enfrente con la industria y con las bodegas, en el Velle de Uco llevamos años reconvirtiéndonos y tecnificando nuestras fincas para obtener la mejor materia prima, con la calidad que exige la exportación, hacemos un gran esfuerzo para participar y ser más competitivos y tener una vitivinicultura con perfil exportador, sin embargo la industria y el gobierno no nos suben al mismo tren y eso nos pone incómodos”, dijo Stortini.

El presidente de la Cámara afirmó además que: “el pedido de disminuir las retenciones a las exportaciones es una medida inteligente, para que las bodegas puedan vender el vino al exterior, pero nos hubiera gustado también que se pidieran medidas que impacten directamente sobre el productor, como una tarifa eléctrica diferencial agropecuaria, medidas de reducción impositiva claras y tangibles como el impuesto a los sellos, ingresos brutos, automotor”.

Por último Diego Stortini remarcó que “el productor debe afrontar un costo de 65 centavos de dólar por kilo de uva y si no recibe un precio que le permita lograr una remuneración alentadora, lo que va a ocurrir es que va a terminar pasando la topadora por arriba de los viñedos y plantando otra cosa”.