Ya dejen en paz a esa Vaca Muerta!

En una interesante nota que realizó nuestro columnista Ezequiel Sandoval al Sociólogo, activista ambiental, ex miembro de 350.org y hoy integrante de un grupo de profesionales por la justicia ambiental, Pablo Olsson, explica las consecuencias socioambientales que traen consigo megaproyectos como los son el fracking de Vaca Muerta y también la megaminería.

La ONU produjo hace algunos meses un informe advirtiendo sobre los efectos negativos que tendría la explotación de hidrocarburos no convencionales en Vaca Muerta y desaconsejando su desarrollo.

Pero, ante estas advertencias, en las esferas de quienes ejercen el poder político y económico, se encontraron con oídos sordos y una conveniente predisposición ante las corporaciones. En comunicación con el Sociólogo, activista ambiental, ex miembro de 350.org y hoy integrante de un grupo de profesionales por la justicia ambiental, Pablo Olsson, cuenta sobre las consecuencias socioambientales que traen consigo megaproyectos como los son el fracking de Vaca Muerta y también la megaminería.

Pablo ayuda a contar otra versión en torno a estas actividades, muy diferente de la que los medios grandes de comunicación y nuestros funcionarios políticos han vociferado a diestra y siniestra sin tapujos. Mientras que figuras gubernamentales como el subsecretario de energía, petróleo y minería, Emilio Guiñazu se esfuerzan por vender a la población, mediante los medios de comunicación y por sus redes personales las supuestas bondades del Fracking y la megaminería, Pablo nos acerca otra realidad de los hechos y amplía nuestra perspectiva para estar más atentos ante las falacias y mentiras que puedan originar los discursos oficiales u oficialistas de estas actividades.

Olsson inicia la conversación con Circulo Diario mencionando la postura negacionista adoptada en Estados Unidos con respecto al cambio climático y cómo, algunas empresas que también se posicionaron de esa forma, se vieron afectadas con multas millonarias.

Remarca el hecho de que quienes más adoptan estas posturas son corporaciones mundiales que han concentrado gran capital y pregonan la profundización de la explotación de combustibles fósiles.

Si hay algo para rescatar dentro del oscuro panorama es el movimiento ambientalista de jóvenes que tuvo su punto álgido el pasado 15 de marzo. Si bien estos movimientos adquirieron mayor visibilización desde que la adolescente Greta Thumberg expuso el tema de manera brillante colocándolo de nuevo en la agenda mundial, la movilización tuvo adhesión por parte de adolescentes y jóvenes adultos en más de 100 países en todo el mundo.

Esto se debe a que claro, no es solo un problema del hoy, sino un tema que traerá consecuencias irreversibles para las generaciones futuras y en las vidas de los que hoy ya son niños y adolescentes. Esta expresión es entonces, un grupo de jóvenes reclamando a la generación actual de adultos que hoy dirigen las sociedades, que tomen medidas drásticas para salvaguardar la vida en todo el planeta hacia los tiempos venideros.

Rápidamente uno puede comparar la negación en esta temática, de algunos que detentan el poder a nivel internacional, con algunos comentarios y con el discurso que se sostiene hoy desde el gobierno provincial.

Pablo remarca lo dañinas que pueden ser las palabras de nuestros dirigentes políticos cuando pretenden vender las supuestas bondades del fracking, lo contextualiza en una discusión de carácter mundial sobre las matrices energéticas y cómo Argentina no es ajena a ello.

Un estudio científico de 8 años, basado en datos de las propias empresas petroleras, le permitió a la secretaria de energía de EEUU considerar al fracking como una de las actividades más maliciosas para el ambiente ya que perjudica tanto el suelo, el agua, el aire como también la salud humana.

“Inclusive en EE. UU. existen regiones en las que se permite el fracking y otras en las que está prohibido” dice Pablo. “Datos científicos de alrededor de 40 universidades estadounidenses muchos de ellos publicados en congresos, mencionan listas de entre 700 y 900 químicos utilizados en el fracking, muchos de ellos cancerígenos y radioactivos”.

Destaca también que “en Argentina el fracking inicia en la región de vaca muerta, principalmente Neuquén y Rio Negro, la primera siendo históricamente productora de petróleo de forma convencional. Esto fue posible gracias a que se generaron las condiciones legales mediante la aprobación de un acuerdo secreto entre YPF y Chevron, por supuesto porque este tipo de actividades requieren de este ‘secretismo´, del disciplinamiento de la sociedad y la represión de la protesta social y los movimientos ambientalistas”. Como ejemplo menciona un proyecto en Neuquén donde ni siquiera los legisladores sabían qué estaban votando y donde se debió reprimir salvajemente a quienes reclamaban de forma legítima fuera del recinto.

Entonces se llega a la aprobación del fracking “no mediante una discusión honesta, un debate democrático y serio en la sociedad sino a través de esta tradición del secreto, y a través de un decreto que tampoco permite las discusiones o debates profundos para que la sociedad esté bien informada y sepa de que se trata”.

“El gobernador antidemocráticamente promovió un decreto para habilitar el fracking de forma irresponsable ya que no sólo no menciona que la actividad es altamente contaminante, sino que sostiene lo contrario y que es beneficioso, dejando de lado gran cantidad de información científica”

En argentina el fracking está prohibido en dos provincias, Entre Ríos y Santa Fe, que comparten con Mendoza la visión estratégica y cultural del cuidado del agua.

Aun así, ante un escenario de profundización del calentamiento global y de declaración de un plan de sequía para el territorio mendocino “no se les ocurre mejor cosa que promover el fracking y promover la idea de la megaminería”. Así mientras se agrava la crisis hídrica a nivel mundial, teniendo además Mendoza clima árido y graves problemas en cuanto a la gestión de los recursos hídricos debido a la escasez, recordando los desastres de las mineras en Brasil y la provincia de San Juan es “irracional y hasta perverso promover actividades que utilizan grandes masas de agua para contaminarlas con sustancias toxicas, y además sostener que son buenas, a esta altura es tomarle el pelo a la población”.

“Es muy preocupante cuando un ministro o secretario de ambiente se parece más a un lobbista minero o petrolero que al ejemplar responsable defensor del ambiente de una provincia”.

Otras declaraciones de funcionarios provinciales exponen cómo el fracking ayudaría a financiar el desarrollo de energías renovables y que la minería es muy necesaria para la construcción de algunos componentes de estos proyectos de energías renovables, por ejemplo, los paneles solares. Pero contrario a ello, “en realidad no existe una dinámica en la que lleguen inversiones a la Argentina y a Mendoza”, relata pablo que “una de las cláusulas del acuerdo con Chevron es el financiamiento millonario que está realizando el estado sobre esta actividad para que, si es que se producen ganancias, las empresas petroleras se las lleven fuera del país”.

Los mismos subsidios que se dirigen a esta actividad tan dañina son los que deben estar puestos en la generación de energías renovables. “Latinoamérica debería tener ya un plan de transición donde ya se haya invertido durante años para tener una matriz integral de generación de energía en base a energías renovables” dice pablo y menciona los grandes avances en este tema por parte de países como Uruguay o Chile. Inclusive, menciona el sociólogo, la existencia de sistemas que generan superávits energéticos y que están vinculados a formas de energías renovables. Además, de existir el sistema adecuado, los habitantes podrían vender los excedentes de energía como sucede en otros países.

“Lo que no se dice es que personajes políticos como el gobernador, financian sus campañas con fondos de las corporaciones a las que no les conviene el avance de las energías renovables y sí los proyectos mega-mineros y de fracking ya que, si no, significaría dejar atrás la concentración del capital y del poder”

Finalmente, Pablo hace la diferencia entre algunos conceptos como, estimulación hidráulica y Fracking o fractura hidráulica, cuyas terminologías han sido groseramente manipuladas y utilizadas como sinónimos por los funcionarios políticos y muchas otras personas que refrendan las inexistentes bondades del fracking para instalar el discurso de que la técnica se desarrolla en Mendoza desde hace 50 o 60 años, lo que es “una mentira” define el ambientalista.

Con respecto a la megaminería describe a Circulo Diario que se ha utilizado burdamente por parte de los funcionarios, frases como ‘sin megaminería no podríamos estar hablando por celular’ u otras expresiones parecidas, haciendo creer que el esquema depredador de esta actividad es necesario para la vida diaria.

Allí confunden entonces, la extracción de oro, plata, cobre u otros, mediante la explosión de montañas enteras y tratamientos de rocas con ácido sulfúrico, cianuro u otras sustancias toxicas similares, con la construcción de tecnologías muy utilizadas hoy en día o de paneles solares, por ejemplo, “es otra gran mentira” reitera.

“Lo que tiene que suceder es un gran cambio cultural y social para no caer en las mentiras de estos personajes”

Para finalizar resalta lo importante de los movimientos socioambientales y la participación e involucramiento de la ciudadanía en estos temas que traerán consecuencias no sólo para el presente sino también para el futuro.