Durante todo abril y con actividades artísticas Mendoza celebra el natalicio de Fernando Fader

Mendoza celebra los 139 años del nacimiento del artista Fernando Fader y por eso el Museo Provincial de Bellas Artes preparó una serie de actividades, que comenzaron el domingo pasado con la inauguración de la exposición “Muros con destino”, una muestra de artistas visuales de Mendoza a cargo de Carlos Escoriza y Germán Álvarez, entre otros.

Este grupo de artistas realizó murales sobre bloques de fibrocemento, inspirados en la obra de Fader y el proyecto fue seleccionado por el programa Puntos Cultura del Ministerio de Cultura de la Nación. La exposición puede visitarse durante todo este mes, en la sede del Museo, San Martín 3651, Mayor Drummond, Luján de Cuyo.

El próximo hito en la agenda por Fader será este viernes 9 de abril, entre las 17.30 y 20, con una charla sobre rock nacional, que ofrecerá Fernando Samalea.  Con entrada gratuita, a través de www.entradaweb.com.ar, la conferencia tiene un cupo máximo de 30 personas.

El domingo 11 de abril, a las 18, está previsto el espectáculo musical con Alma de Soul, con la participación de artistas de la talla de Eugenia Ferrer, Quique Nomberto y Charly Núñez. En sus conciertos Alma de Soul, recorre desde los clásicos más emblemáticos como “Killing me softly”, de Roberta Flag, hasta los hits europeos del momento como “Je veux”, de Zaz. A este “viaje” se sumarán algunos estrenos del primer lanzamiento discográfico de Eugenia Ferrer.

El miércoles 14, habrá una charla sobre la historia de la colección de arte del Museo Fader, a cargo de Pablo Chiavazza, que realizará un recorrido histórico sobre la colección de arte de más de 1.500 obras con la que cuenta el Museo.  En este caso, la inscripción es a través de museofadermendoza@gmail.com

El homenaje al gran pintor continúa el domingo 18. Entre las 16 y las 18, la charla guiada sobre la restauración en el Museo estará a cargo de Cristina Sonego, quien fue la responsable de la restauración de los murales y la casona familiar Guiñazú. El cupo máximo es de solo 15 personas y está orientado a estudiantes y especialistas. La inscripción, a través de museofadermendoza@gmail.com

La charla sobre la vida de Fernando Fader cierra el ciclo. Será el miércoles 21, a las 18. El licenciado en historia del arte, Pablo Chiavazza, compartirá su perspectiva vía Zoom y la inscripción también es a través de museofadermendoza@gmail.com

Museo Fader: el oasis de las artes

Entre centenarios árboles aparece como un espacio lleno de historias y misticismo. El pasado se une con la vanguardia y esconde en sus entrañas una inmensa colección.

Caminar por sus jardines implica un paseo por un tiempo de lujos, juegos entre cipreses y esculturas, una invitación a sumergirse en un pasado lleno de pinceladas y cinceles.

El Museo Provincial de Bellas Artes Emiliano Guiñazú – Casa de Fader, concebido para una función activa como cátedra de arte, cuenta con colecciones originales de importantes artistas provinciales, nacionales y con reproducciones de cuadros y esculturas del arte universal. Lleva el nombre del extraordinario artista plástico Fernando Fader, quien pintó los maravillosos murales del hall y de la piscina interna.

La casona donde funciona fue donada por Doña Narcisa Araujo de Guiñazú, en 1945 y transformada con una original concepción de museo-parque, trazado geométrico de cipreses que forman salas al aire libre para la exposición de esculturas.

Abrió finalmente sus puertas al público en 1951. Como señal del reconocimiento oficial por su valor, en 1998 se declaran bienes del patrimonio de la Provincia de Mendoza, el edificio del museo, su parque y la obra de Fernando Fader.

De Burdeos a Mendoza y su encuentro con la luz

Fernando Fader nació en Burdeos, Francia, el 11 de abril de 1882. Es uno de nuestros mayores referentes de las artes visuales de la provincia. Perteneció a una generación de artistas que vivieron los profundos cambios sociales, políticos y, por lo tanto, artísticos que se produjeron en el país, durante los primeros años del siglo XX.

Su formación fue europea y, al igual que aquellos con quienes integraba el grupo Nexus, traía seguramente el conocimiento de la agitación que se había producido en el viejo continente, a partir de la segunda mitad del siglo XIX, con el impresionismo y los posteriores “ismos”.

Sin embargo, en el caso de Fader, sus creaciones se adaptan a la cotidiana realidad. Las diferencias entre los integrantes del grupo, principalmente con Malharro, artista de avanzada, ponen de manifiesto las divisiones que existían en el campo pictórico. Según Alberto Collazo, “Nexus no introdujo cambios estéticos, pero la organización de exposiciones quebró la chatura propiciada por los galeristas”.

Fader aborda una temática variada: el paisaje, los animales (producto de su aprendizaje con el pintor alemán von Zügel) así como los retratos, autorretratos y temas circunstanciales y decorativos. En cuanto a su paleta, Romualdo Brughetti señala que “…aprendió a ver la luz a través de contrastes de claroscuros coloridos y con una materia densa, cuando no opaca o pesada.”

Su encuentro con esa “luz” tan buscada para sus cuadros la va a conseguir en su retiro, en las serranías cordobesa, en donde el paisaje límpido y transparente le va a ganar la batalla a los ocres y grises de sus años juveniles.

Más sobre el artista y sus pasiones: la plástica y la ingeniería

Si bien Fernando Fader estudió en Francia y en Alemania, es reconocido por su trabajo en nuestro país. Su capacitación en pintura con Heinrich von Zügel, un amante de la pintura al aire libre, lo acercó a la concepción naturalista del paisaje, derivada de la escuela de Barbizón, lo que se ve plasmado en gran parte de la obra de Fader.

En 1900 ganó una medalla de oro por su pintura Detrás del arco iris. En 1905, abrió su propia academia de pintura en la ciudad de Mendoza, junto a la fábrica de gas de su familia. Ese mismo año, tuvo lugar su primera exposición individual en Buenos Aires, en el Salón Costa. En este mismo salón volvió a exponer un año más tarde, el año en que contrajo matrimonio con Adela Guiñazú. 

Participó del grupo Nexus, de temática localista y técnica que oscilaba entre el impresionismo y el academicismo, con Collivadino, Ripamonte, Bernaldo de Quirós y Emilio Caraffa. Nexus presentó tres exposiciones que abrieron el camino al Salón de Primavera de 1911.

Impulsado por su otra pasión, la ingeniería, invirtió toda su fortuna en una empresa hidráulica que lo llevó a la quiebra. Este duro momento económico coincidió con los primeros síntomas de tuberculosis, que lo llevaron a buscar el clima suave de las sierras de Córdoba.

En 1918 se instaló en la finca de Loza Corral, Córdoba, que sería su residencia definitiva. En 1924, la Sociedad Amigos del Arte organizó su primera exposición retrospectiva, en la que se mostraron cuarenta y tres de sus obras. Continuó pintando incansablemente, se presentó en numerosos salones y llevó a cabo exposiciones a pesar de su mala salud, que empeoró notablemente a partir de 1927.

En 1930 realizó la que fue su última exposición en vida. Su precario estado de salud le impidió trasladarse desde Loza Corral y la muestra se inauguró sin su presencia. En 1932, se inauguró, en las salas de la Comisión Nacional de Bellas Artes del Palais de Glace, una gran exposición retrospectiva que reunía ciento ochenta obras de Fader.