El origen de la Vid en Cuyo

por Redacción

El vino ha estado ligado históricamente, al igual que otros aspectos de la vida, con el romanticismo.

Una velada romántica nos evoca en la mente una cena a la luz de las velas con una buena botella de vino acompañando a los comensales. Como parte de nuestra humanidad, a lo largo de la historia los diversos pueblos y civilizaciones hemos incorporado el vino a nuestra cultura, haciendo de su mundo una consecución de ritos y rituales comunes y ampliamente conocidos.

Y es que el vino, no sólo es el saber popular espejo de la sociedad, también la literatura es el retrato de la vida misma, de manera que autores legendarios como Pablo Neruda y José Luis Borges imaginaron y soñaron con el vino, dando su fruto en versos inolvidables.-

Pablo Neruda y su Oda al Vino.

El vino
mueve la primavera,
crece como una planta la alegría,

caen muros,
peñascos,
se cierran los abismos,
nace el canto.

Sin embargo, el origen de la vid en América está muy ligada a la labor espiritual ya que los evangelizadores necesitaban del vino para celebrar la misa.

Para algunos investigadores, la llegada de la primer cepa a Mendoza es 10 años anterior a su fundación (1561), siendo su iniciador Francisco de Villagra llegado desde Santiago de Chile. Para otros, la primera cepa provenía de Santiago del Estero, cuyos viñedos datan de 1553. La actividad se remontará a 1556, cuando el sacerdote Juan Cedrón –junto a Juan Jufré, luego Gobernador de Cuyo- plantan las primeras vides.

Por Crauchuk, Marlene.