DESDE EL AULA. Día del maestro y la maestra

por Juani Jofré

11 de septiembre en memoria de Sarmiento. 4 de abril en memoria de Fuentealba. 19 de septiembre en memoria de Paulo Freire.

Para algunos es día de festejo y celebración por la noble tarea que implica educar. Para otros es día de memoria y lucha por derechos.

Hay quienes directamente rechazan esta fecha por señalar de Sarmiento su costado liberal, defensor de ideas e intereses extranjeros e incluso promotor de persecuciones y asesinatos como el del Chacho Peñaloza.

Otras posturas aceptan recordar este costado sin olvidar el otro perfil del sanjuanino: el de educador. Desde maestro de aula, hasta lo que hoy sería el equivalente al ministro de educación de Buenos Aires, promotor y defensor de la educación laica y moderna (para la época).

Perspectivas menos propensas al debate deciden utilizar el día para celebrar y poner en valor la importancia de la educación para la sociedad y del rol de quienes ejercen la tarea de educar a las jóvenes generaciones.

Otras polémicas que acompañan a este día: se dice día del maestro y se recuerda a un varón, cuando la tarea es ampliamente realizada por mujeres; se dice día del maestro pero también lo festejan otros educadores como profesores (de secundaria o superior), o secretarias y preceptores.

Más allá de todas estas posibles polémicas o puntos de vista, a quien aquí escribe le interesa resaltar algunos aspectos de la complejidad que implica educar hoy.

Siempre las aulas reflejan la propuesta que el sistema educativo ha decidido construir para la sociedad. Hoy eso es más complejo, porque las acciones que propone el sistema educativo suelen ser contradictorias, y porque las demandas sociales también lo son.

Hay bajadas de línea que piden fortalecer la comprensión de las situaciones y acompañar a cada estudiante en su propia trayectoria, priorizando el costado humano y flexibilizando otras imposiciones como son las notas o los tiempos.

A su vez, también llegan a las aulas los mensajes que exigen tener completo lo administrativo y ajustar a familias y alumnos, “tenerlos cortito”.

Los mensajes y demandas sociales también suelen llegar en sentidos completamente opuestos. Enséñele a pensar, a que sepa hacer, que resuelva problemas, que tenga iniciativa… que sea actor de su propio destino. ¡Por favor que lo que vean en la escuela le sirva para la vida!!

Al mismo tiempo, y a veces desde las mismas personas, el reclamo es en el sentido contrario: siéntelo a estudiar, téngalo cortito, que repita la lección hasta que la aprenda.

Por ahí, por ese vendaval de mensajes, por ese laberinto andamos en la vida diaria quienes hoy celebramos el día del maestro.

Construir una base sólida de conocimientos que sean fundamento de las decisiones pedagógicas que tomamos debería ser la clave de la formación docente y de la tarea diaria. Un mundo diverso y plural es lo que marca hoy nuestra realidad, y es para ese mundo que debemos construir nuestras propuestas de aula, para que nuestros estudiantes sepan y quieran aportar a mejorar ese mundo.

Por Juani Jofré.