Luis Alberto Spinetta. “El Flaco” no fue música de escuela, sino un músico empírico.

por Redacción

Muchas de sus canciones son verdaderos himnos del rock nacional, como Muchachas Ojos de Papel, El anillo del Capitán Beto, Rutas Argentinas, Seguir Viviendo Sin Tu Amor, entre otras.

Hace muchos años fue invitado a una conferencia en un conservatorio, donde los estudiantes le preguntaban cosas desde la teoría musical. “Por ejemplo, cómo lograba acordes con 13vas en secuencia y que sonara tan hermoso, contrario a la teoría. El Flaco sonreía y contestaba que él solamente se sentaba con su guitarra, las cosas fluían pero que no tenía idea de lo que le hablaban.”

Estudiar música en una Academia no es bueno ni malo, simplemente te da herramientas. El genio de Luis Alberto Spinetta en su estado natural nació para darnos su arte, de los más bellos y sublimes posibles. Ni que decir de su poesía. Un artista que creó sus propias herramientas, y ahí donde reside su originalidad.

Luis además de músico era pintor, escritor, intelectual, poeta. Todos esos conocimientos artísticos los volcaba a la música. Fue pionero del rock en español formando bandas icónicas como Almendra, Pescado Rabioso, Spinetta Jade,  Spinetta y Los Socios del Desierto, además de su prolífica carrera solista.

Su originalidad era como un diamante, una belleza inexplicable por donde uno intentara observar. Sus canciones usualmente estaban inspiradas y citaban a grandes poetas, artistas, filósofos desde Nietzsche, Foucault, Freud, hasta Van Gogh, y el mismísimo John Lennon. Muchas de sus canciones son verdaderos himnos del rock nacional, como Muchachas Ojos de Papel, El Anillo del Capitán Beto, Rutas Argentinas, Seguir Viviendo Sin Tu Amor, entre otras.

Si bien su carrera traspasó una de las épocas más oscuras de la Argentina, la última dictadura militar de 1976, él debido a su gran capacidad metafórica y a la complejidad de sus textos, pudo tener total libertad para escribir sobre lo que estaba pasando, sin que la censura pudiera detectarlo. Aunque en realidad, todas sus canciones hablan de la libertad.

En cuanto a su maravillosa música, él tenía la virtud de poder fusionar la esencia del rock, los riff de guitarras distorsionadas, la energía y rebeldía que representa el rock, la energía del blues-rock; que se percibe en canciones como el Monstruo de la Laguna, por ejemplo. Esa esencia la fusiona con lo que en realidad fue y será su marca registrada. Acordes con muchas tensionas, y armonías complejas, el lenguaje propio del jazz, pero también utilizaba lenguaje psicodélico y progresivo de los años 60´ y 70´ todo ello volcado al rock nacional.

Pero lo que lo hacía inmenso como artista reconocido mundialmente, no es solo la utilización de estos recursos en sus canciones, sino que sobre estas bases complejas que pueden llegar a sonar disonantes, Luis y solo Luis lograba melodías súper claras, que fluían muy naturalmente llevando a que esas estructuras casi matemáticas para quienes estén leyendo, tengan sentido y pertenencia en cada ser.  

Y no es dato menor, pocos podían llegar a este punto álgido del arte de la música. Lo hacían Los Beatles, David Bowie, y lo hacía Luis Alberto Spinetta.

Si bien las canciones de Spinetta son de las más populares, a la vez no fueron pensadas con un sentido comercial o de popularidad. Ya que guardan internamente una complejidad y una sofisticación que suele tener la música, entre comillas, para entendidos.

Seguir Viviendo Sin Tu Amor, fue compuesta e interpretada por Luis entre las poesías de su álbum Pelusón Of Milk editado en 1991. Pero la versión que se considera histórica también es la realizada junto con Fito Páez, Gustavo Cerati y Zeta Bosio (que en ese momento integraban Soda Stereo)en el festival Rock contra el SIDA, realizado en Julio de 1992 ante una multitud reunida en la Avenida 9 de Julio de la ciudad de Buenos Aires.

Si a tu corazón yo llego igual, todo siempre se podrá elegir
No me escribas la pared, solo quiero estar entre tu piel

Y si acaso no brillara el sol, y quedara yo atrapado aquí
No vería la razón en seguir viviendo sin tu amor

Y hoy que, enloquecido vuelvo buscando tu querer
No queda más que viento, no queda más que viento

Y si acaso no brillara el sol, y quedara yo atrapado aquí
No vería la razón de seguir viviendo sin tu amor, ah

Oh! Y hoy que, enloquecido, vuelvo! Buscando tu querer
No queda más que viento, no, no queda más que viento

Y si acaso no brillara el sol y quedara yo atrapado aquí
No vería la razón de seguir viviendo sin tu amor.

Tic tac efímero, como corre el tiempo, canta Solari. Sin embargo no se podrá detener la cálida e irrepetible luz de Luis Alberto, eterno en su legado para nosotros y las generaciones venideras.

Por Crauchuk, Marlene.