Recurso humano y videovigilancia: los ejes del presupuesto mendocino en Seguridad

por Denis Guillermo Rosales

Una de las carteras que más cuestionamientos ha recibido en los últimos meses en la provincia es el ministerio de Seguridad. No ha sido específicamente […]

Una de las carteras que más cuestionamientos ha recibido en los últimos meses en la provincia es el ministerio de Seguridad. No ha sido específicamente por acciones directas: muchos mendocinos han sufrido hechos delicitivos e inevitablemente suelen responsabilidad de manera directa a la fuerza pública. Pensando en hacer eficiente el trabajo de la Policía, desde el Ministerio de Seguridad de Mendoza se dio a conocer de qué manera se invertirá el presupuesto que tiene la dependencia para el 2022.

El número en cuestión supera levemente los 27.000 millones de pesos, de los cuales casi 20.000 serán para la Policía y lo restante para la Penitenciaría. De acuerdo a lo expresado por el ministro Raúl Levrino, una buena parte del monto se destinará específicamente al recurso humano, mejorando las herramientas de los 9327 efectivos policiales: entre otras cosas, la compra de 4500 chalecos antibala y el armamento para los 450 nuevos efectivos que se sumarán el próximo año.

Pero existe además otro gran eje en el plan y es el de la videovigilancia. Para esto, el Ministerio planea tercerizar 700 cámaras: es decir, en lugar de comprarlas, contratar un servicio que las preste y se encargue del mantenimiento de las mismas, sabiendo que existe una alta tasa de roturas de las mismas por vandalismo.

“De estas 700 cámaras, 100 van a tener un identificador de patentes, que permitirá hacer un reconocimiento de matrículas que pueden tener pedido de secuestro por robo o por haber participado de un ilícito. Y a las otras se le podrán cargar patrones de conducta que puedan disparar alertas: si se busca un auto rojo por un robo, que cada vez que detecte uno active un alarma. Esto significará un gran salto de calidad” expresó Levrino.

De acuerdo a lo comentado, se comenzaría por equipar la Zona Sur de la provincia (San Rafael, General Alvear y Malargüe) y buena parte la Zona Este. Posteriormente, la idea es reforzar el sistema que ya existe tanto en el Valle de Uco como en el Gran Mendoza.