Hoy se enviaría al congreso el proyecto de ley que pretende convertir planes sociales en empleo genuino

por Orlando José Gattas

La intención es compartida por casi todos los sectores políticos y gran parte de la sociedad. El presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, […]

La intención es compartida por casi todos los sectores políticos y gran parte de la sociedad.

El presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, afirmó que el Poder Ejecutivo enviará este jueves al Congreso el proyecto de ley. La pretensión de reconvertir planes sociales en empleos genuinos parece ser una expresión de deseos más que una realidad palpable.

Su implementación con el actual nivel de pobreza pareciera imposible. La dirigencia política de las últimas décadas incurrió en el grave error de incrementar los planes sociales, año tras año.

Lo que se usó permanentemente como un instrumento de captación de votos se ha convertido en un boomerang que sigue retornando al punto de partida.

“Los planes sociales son un invento argentino, como el dulce de leche o el colectivo”, grafica el director del instituto IDESA (Instituto para el Desarrollo Social Argentino), Jorge Colina.

Planes sociales puros

“Los planes sociales, que hace dos décadas eran 800.000, actualmente  rondan los 3 millones y el objetivo de transformarlos en empleo es muy complicado, porque la mayoría de los beneficiados no pudo completar la escolaridad, y esto hace que sean imposible de emplear por el sector privado”.

“En dos décadas de existencia, el Ministerio de Desarrollo Social “se especializó en distribuir planes asistenciales discrecionalmente. Sirvió sólo para fomentar movilizaciones y usar la pobreza con fines electorales. Para dejar de manipular a los pobres y aportar soluciones, hay que cambiar estructuralmente la estrategia”.

El gasto destinado a planes sociales subió 30% en lo que va del año, y ahora volverá a ampliarse, ya que está atado al Salario Mínimo.

Según los datos del presupuesto del Ministerio de Economía, el Ministerio de Desarrollo Social dispone para el 2021 de $350 mil millones. La asignación que se hace de este monto es la siguiente:

  • Aproximadamente el 50% se destina a las tarjetas alimentarias con 1,7 millones de beneficios.
  • Un 41% se aplica al plan Potenciar Trabajo que cuenta con 1,1 millón de beneficios.
  • Del restante 9%, 1% son otros programas asistenciales y el 8% es el gasto administrativo del Ministerio.

El plan “Potenciar Trabajo” que tiene 1.100.000 beneficiarios y los “alimentarios” que superan los  1.700.000 son los denominados planes sociales puros. Estos pueden eliminarse en cualquier momento y son muchas veces materia de negociación con las organizaciones sociales o piqueteras.

Las otras prestaciones sociales

Pero no termina aquí la ayuda directa que otorga el gobierno ya que: durante este año, unos 28 millones de ciudadanos recibieron ingresos monetarios directos de parte del Estado nacional. De ese total, más de 12 millones reciben prestaciones sociales.

Aproximadamente unas 9 millones las paga la ANSES, e incluyen la asignación por hijo (AUH), que ronda los 4,5 millones de beneficiarios, las jubilaciones otorgadas sin respaldo de aportes, 3,5 millones y las pensiones no contributivas, con un millón de beneficiarios.

Las transferencias directas que mensualmente realiza el Estado terminan superando los 20 millones, si se suman más de 4 millones de empleados públicos y unos 3 millones de jubilaciones contributivas.

Objetivo del gobierno

El fin del gobierno es promover nuevos puestos laborales “incentivando la contratación de trabajadores que reciben programas sociales”.

El texto promueve que el Estado otorgue el monto total de cada programa social al empleador, de la totalidad de trabajadores registrados de manera directa y automática.

La iniciativa alcanzaría a quienes perciben programas del Ministerio de Trabajo, Programa Jóvenes con Más y Mejor Trabajo, Seguro de Capacitación y Empleo, Seguro de Desempleo y/o los que en el futuro los modifiquen o reemplacen.

También incluye entre los beneficiarios a quienes perciben el Programa Progresar, Potenciar o programas implementados por el Ministerio de Desarrollo Social, y a quienes estén inscriptos en el marco de ferias de empleo y hayan participado de un proyecto de Entrenamiento para el Trabajo.

El director de IDESA no comparte el optimismo sobre el proyecto ya que dice: “con los adultos será muy difícil que obtengan empleo, hay que apuntar a los hijos para que no repitan la historia”

El especialista alerta además sobre las dificultades que tienen las empresas para contratar empleados en la Argentina.

“Por un lado, muchos no han terminado la secundaria, un requisito esencial para la empleabilidad, como se vio recientemente con el caso de la automotriz Toyota. Por el otro, emplear una persona es muy caro. Contratar un trabajador en blanco cuesta unos 70 mil pesos mensuales. Y si el trabajador no rinde, indemnizarlo sale carísimo. Al cuarto mes hay que pagarle dos salarios y medio. Por eso las empresas son tan selectivas”, explica.

Por eso, Colina cree que los planes sociales actuales “llegaron para quedarse” y recomienda apuntar a que los hijos de quienes perciben esos beneficios “puedan completar su educación formal, para no repetir la historia”.