Se avecina el 12 DE Octubre: ¿Nada o todo para celebrar?

por Redacción

“Y aquí estamos mirando desde las miradas de los que son ausencias..”

Un nuevo paradigma asoma en el horizonte. Los pueblos de América están atravesando un momento, donde el pensamiento crítico y con ello la reflexión hacia nuevas formas de aceptar realidades nos está dando mucho más de lo que esperábamos: reivindicarnos como seres humanos, y ubicar todo en su lugar, con tiempo, con amor.

Se avecina un fin de semana de celebración; pero… de celebración?, unos dicen que sí, otros que no. Pero entonces, es a caso el 12 de octubre fecha festiva para los pueblos americanos?.

El genocidio, despojo e invisibilidad padecido por los pueblos originarios que los grupos de poder pretendieron ocultar en forma definitiva comienza a salir a la luz con nitidez. Las voces que pretendieron silenciar por siempre toman la palabra, se hacen acción y la verdad surge incontenible.

Entre tanto el calendario nos acerca al 12 de octubre.

Distintos países coinciden en denominar esa efeméride como Día de la Raza, Día de la Hispanidad, Aniversario del Descubrimiento de América, Columbus Day o simplemente como Día del Descubrimiento de América.

En el 2010, en Argentina se reemplazó el Día de la Raza por Día del Respeto a la Diversidad Cultural uno de esos eufemismos a los que somos tan afectos en estos lares y que dice bien poco y nada sobre lo que implica la fecha. Además lo convirtieron en un feriado trasladable. ¿Alguien imagina que el día en que tiraron la bomba atómica sobre Hiroshima los japoneses lo convirtieron en un feriado trasladable para gozar de un Week-End? .

Independientemente de lo inexacto e inadecuado de lo que resulta la palabra “raza”, representa una imagen notable. La llegada de los europeos, a este continente hace hincapié a “una” raza, no se habla de “las razas”, no se dice Día de las Razas en plural.

Y se preguntaran porqué hago esta salvedad del uso singular en lugar del plural, porque no es un detalle menor porque unos llegaron donde otros ya estaban.

Para poder entender esto, vamos un poquito más atrás en el tiempo. En Argentina para poder celebrar el Día de la Raza, se dictó un decreto cuyos conceptos eran compartidos por otros países americanos para implementar dicho feriado. El decreto original de 1917 y que estuvo vigente hasta 2010 menciona al “genio hispano empresa ésta tan ardua y ciclópea sublime del genio de Colón” destacando a “la España descubridora y conquistadora que volcó sobre el continente enigmático y magnífico el valor de sus guerreros, la fe de sus sacerdotes, el preceptismo de sus sabios, las labores de sus trabajadores con la levadura de su sangre y con la armonía de su lengua”.

En definitiva ese singular que se establece entre Descubridor y Descubierto ensalza únicamente a uno solo de los dos. No hay que ser muy inteleligente para advertir la ausentificación de la presencia del indígena, como si hubieran desembarcado en un continente vacío, deshabitado, en un territorio de invisibles.

Todo se tradujo mal. Siempre lo hicimos mal, lo seguimos haciendo mal. Y los que nunca estuvieron escondidos fueron descubiertos; automáticamente América dejó de tener potestad para gobernarse, se extinguió su propiedad y dominio.

La historia oficial tergiversó la memoria y por eso los indígenas se transformaron en ausencias. Las personas fueron leídas como objetos: los hombres utilizados como combustible biológico hasta morir y las mujeres como deshago sexual.

Y pensar que aún hoy, pleno siglo XXI, algunos insisten en edulcorar lo ocurrido en base a lo del Encuentro de Dos Mundos y más de un “progre” sepulta la sangre con notas de color.

Son pasado, son ausencia, ya no existen y si aparecen indudablemente deben ser extranjeros como “mapuches chilenos o kollas bolivianos”. De ese modo se impone una pedagogía del olvido haciendo un catecismo de la desmemoria que procura borrar culpas para que todo siga como está.

Desde hace tiempo ya, y en diferentes ámbitos se ha comenzó a cuestionar que fecha es la que debe celabrarse. Cada vez es mayor el consenso que no acepta celebrar con júbilo la muerte.

En múltiples actos, se conmemora el 11 de octubre como “ultimo día de la libertad”. Dentro del arco de lo que se denomina progresismo existe una suerte de convicción cuasi-patológica por la derrota, de ubicarse siempre como perdedores, insistiendo con el final, con el fracaso, siempre a la cola del carro vencedor derramando lágrimas sobre el último día de la libertad.

Tal vez por eso, prefiero celebrar LO PRIMERO en lugar de LO ULTIMO. Conmemorar el 12 de octubre como el PRIMER DIA DE RESISTENCIA ante ese ultraje, ante esa ocupación criminal que fue la Conquista ubicada en las antípodas de un edulcorado “encuentro de culturas”.

 Los pueblos (no las razas) saben que el futuro es ahora, por eso es tan relevante lo ocurrido en numerosos países con el derribo de las estatuas de conquistadores y esclavistas demostrando que no lograron ausentificar las presencias.

En “Cazadores de poder” señaló: “Ellos dicen que nosotros estamos muertos, dicen que nos mataron y que ya no estamos, cuentan que somos polvo, gusanos, lágrimas secas, que estamos enterrados, languideciendo en los rincones donde fuimos sepultados.

Aseguran que somos ausencias, que somos invisibles, que somos espectros. Ellos dicen que estamos muertos.

Nos explican las mil maneras de no ser.

Creen que nos mataron porque nos exiliaron de lo cotidiano, que somos niebla, ausencia, silencio, nada.

Para matarnos bien muertos nos desmembraron y rompieron nuestras carnes y perforaron nuestros ojos y violaron nuestras pieles.

Sin embargo, nuestras muertes no están muertas…

…Aquí estamos mirando desde las miradas de los que son ausencias.

Por Crauchuk, Marlene.